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Geología de los cuadrángulos de Matucana y Huarochirí 24-k, 25-k - [Boletín A 36]
1983
INGEMMET. Boletín, Serie A: Carta Geológica Nacional, n° 36
El área de estudio que corresponde a los cuadrángulos de Matucana y Huarochirí, cubre un sector de la Cordillera Occidental de los Andes del Perú Central, con un relieve accidentado y profundamente disectado en su flanco Oeste, con cotas que van desde 800 m.s.n.m., en el fondo de los valles hasta los 5,400 m.s.n.m. en la línea Divisoria Continental. El desarrollo morfotectónico alcanzado en el Cenozoico ha dado lugar a la formación de marcados rasgos geomorfológicos clasificados en las siguientes unidades: Flanco Occidental Andino Disectado, Zona de Altiplanicies, Vestigios de la Superficie Puna, Valles y Zonas de Altas Cumbres. La secuencia estratigráfica incluye unidades rocosas formadas desde el Paleozoico en el sector oriental del área de estudio y desde el Mesozoico en el sector occidental, hasta el Reciente; siendo la más antigua el Grupo Excelsior constituido por una secuencia pelítica afectada por un metamorfismo regional, con disturbamiento causado por la tectónica Herciniana y que aflora formando el núcleo del Domo de Yauli. Lo cubre en discordancia la serie volcanoclástica que constituye el Grupo Mitu, como consecuencia de una fase erosiva intensa, posterior a la fase tectónica Tardiherciniana. Como consecuencia del ciclo orogénico hercínico en el curso del Paleozoico superior, se formó una zona positiva que funcionó hasta el Albiano Inferior y que separó una cuenca occidental de otra oriental. La sedimentación mesozoica se inició con una transgresión marina representada en la zona este por las calizas del Grupo Pucará. Durante el Cretáceo inferior se han desarrollado dos facies principales de acumulación, una occidental con facies de cuenca representada por las Formaciones Chimú, Santa, Carhuaz, Farrat y otra oriental con facies clástica, areno-cuarcítica representada por el grupo Goyllarisquizga. Luego en el Albiano, una transgresión general por hundimiento de la cuenca, dio lugar a la deposición de una secuencia calcárea constituida por las Formaciones Pariahuanca, Chúlec, Pariatambo, Jumasha y Celendín, tanto en el sector occidental como oriental. Hacia la zona más occidental, las calizas del Albiano hasta el Cenomaniano están representadas por volcánicos en algunas zonas intercaladas con sedimentos y que representan a la unidad Quilmaná equivalente a parte del Grupo Casma. A fines del Cretáceo y principios del Terciario, concomitante con el levantamiento andino, tuvo lugar la intrusión de grandes masas plutónicas que constituyen el Batolito Costanero y más específicamente del sector septentrional del segmento Arequipa, variando desde gabros hasta granitos agrupados en super-unidades. En el sector oriental se deposita una secuencia molásica como la Formación Casapalca, producto de la erosión post-fase Tectónica Peruana. El principal período de deformación ocurrido en el Eoceno (fase incaica) ha dado lugar al plegamiento de la secuencia mesozoica incluyendo las Capas Rojas Casapalca. En su etapa final, este episodio tectónico dio lugar a un magmatismo extrusivo que cubrió el área de cenizas volcánicas y flujos de lava, que se intercalan con sedimentos continentales y que constituyen los Grupos Rímac y Colqui en el sector occidental y Volcánicos Carlos Francisco, y Formaciones Bellavista y Río Blanco, hacia el este, estando estas últimas relacionadas a cuencas someras donde el vulcanismo se relaciona intermitentemente con limolitas arenosas tufáceas y calizas. La tectogénesis de fines del Oligoceno (fase Poroche) plegó a estas unidades, generando nuevas fallas que siguieron el modelo estructural pre-existente. Luego sobrevino un nuevo ciclo volcánico-sedimentario Volcánico Millotingo, el que después es afectado por la fase tectónica Quichuana (sub-fase Eoquichuana) deviniendo un volcanismo explosivo correspondiente a la Formación Huarochirí. Entre el Mio-plioceno deviene la sub-fase Tardiquichuana a la que se asocia el Volcánico Pacococha, que representa un centro de erupciones explosivas y flujos de lava, terminando así el ciclo deformatorio andino, desarrollándose un período de orogénesis, que produjo la Superficie Puna, la que luego en el curso del Plio-pleistoceno fue levantada hasta una altura mayor a 4,000 m.s.n.m. por un sistema de fallamientos gravitacionales tipo horst. El desarrollo estructural cenozoico estuvo constituido por dislocamientos, plegamientos y emplazamientos de masas plutónicas e hipabisales, y ascenso de soluciones mineralizantes, especialmente relacionadas al magmatismo que sucedió a las fases de deformación del Mioceno y probablemente antes de la última deformación del Plioceno Inferior. Buena parte de los yacimientos mineros se encuentran emplazados en las rocas volcánicas terciarias, siendo en su mayoría del tipo filón, producidos por relleno de fisuras a partir de soluciones hidrotermales. Durante el Plio-Pleistoceno, la erosión fluvial y glaciar intensificada con los levantamientos dio lugar a la profundización de los valles. La actual morfología de la cadena andina guarda relación con las etapas de erosión glaciar, valle y cañón.
Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico - INGEMMET
68 p.



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