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Geología de los cuadrángulos de Las Playas, La Tina, Las Lomas, Ayabaca, San Antonio, Morropón, Huancabamba, Olmos y Pomahuaca 13-d, 13-e, 13-f, 14-d, 14-e, 14-f, 14-g, 15-d, 15-e - [Boletín A 39]
1987
INGEMMET. Boletín, Serie A: Carta Geológica Nacional, n° 39
El área de estudio abarca un vasto territorio de la zona fronteriza del noroeste del Perú, comprendiendo sectores de los departamentos de Piura, Lambayeque y Cajamarca; geográficamente incluye partes de la Llanura costanera, la Cordillera Occidental y la llamada Cordillera de Sallique. La evolución morfológica ha desarrollado las siguientes unidades: Valles fluviales, Depresión Para-andina, Colinas sub-andinas, Superficie "Puna", Cordillera Occidental y Cordillera de Sallique. Las unidades litoestratigráficas expuestas incluyen, en primer término, un basamento metamórfico compuesto por gneises del Complejo de Marañón, del Precambriano, seguidos por esquistos del Complejo de Olmos, filitas con metavolcánicos del Grupo Salas y cuarcitas con filitas de la Formación Río Seco, todos estos últimos del Paleozoico inferior. A principios del Mesozoico, la sedimentación se desarrolló en tres cuencas subsidentes marcadamente definidas y separadas por relieves emergidos. Así tenemos: a) En el sector suroccidental, la Cuenca de Ñaupe que incluye a las Formaciones La Leche (calizas), Sávila (areniscas), Chimú (cuarcitas) y Chignia (volcánico-calcáreo), del Triásico-Jurásico, Jurásico-Cretáceo inferior, Cretáceo inferior y Cretáceo medio, respectivamente. b) En el sector oriental, la Cuenca de Cajamarca en cuya terminación septentrional se depositaron, sucesivamente, el Volcánico Oyotún (entre el Triásico y el Jurásico), areniscas y microconglomerados de la Formación Tinajones (Jurásico superior y principios del Cretáceo) y las areniscas sacaroideas de la Formación Farrat (Cretáceo inferior). Desde principios del Albiano hasta el Cenomaniano se acumuló una serie calcárea conformada por las Formaciones Inca, Chúlec, Pariatambo y por el Grupo Pulluicana. c) En el sector noroccidental la Cuenca de Lancones, que se rellenó entre el Cretáceo inferior y fines de este período, sucesivamente con lodolitas y cherts del Grupo San Pedro, luego una serie volcánico-clástica compuesta por los volcánicos Ereo, La Bocana y Lancones y, finalmente, una secuencia clástica areno-lutácea, del Grupo Copa Sombrero, conformada por las Formaciones Huasimal, Jahuay, Negro, Encuentros, Tablones y Pazúl. En el Terciario inferior a medio y posteriormente a la deposición del conglomerado de la Formación Yapatera, se acumuló una serie volcánica, mayormente piroclástica conformada por los Volcánicos Llama y Porculla, que virtualmente cubrió a la región estudiada; el último de ellos grada hacia el noreste a una secuencia sedimentario-tobácea reconocida como Formación Namballe. Por otro lado, en Huaypirá se encuentra el límite norte de la Cuenca Sechura, representada por areniscas marinas de la formación Verdún. En el Terciario y en el Plio-pleistoceno, tanto el volcanismo como la deposición clástica estuvieron restringidos a ciertos sectores; así el Volcánico Shimbe (Mioceno) sólo se presenta al norte de Huancabamba, la formación Tambo Grande (depósitos aluviales y lacustres) y el Volcánico Huaypirá, depositados probablemente en el Plioceno y el Plio-pleistoceno, se encuentran en las respectivas áreas homónimas. Durante el Cuaternario se emplazaron depósitos glaciares, aluviales y fluviales. Desde el punto de vista tectónico, la región presenta evidencias de haber sufrido tectónicas de basamento y tectónicas de cobertura. La más antigua de las tectónicas de basamento corresponde a un metamorfismo regional de tipo catazonal que presenta al gneis de Tabaconas, desarrollado, probablemente en el Precambriano con una esquistosidad N-S. El Complejo de Olmos presenta estructuras decimétricas de dirección EO a NE-SO y buzamientos hacia el norte y sureste, que podrían representar una deformación precambriana, tal vez caledoniana; finalmente, la deformación del Grupo Salas conjuntamente con la de la Formación Río Seco debe corresponder a una de las etapas de la tectónica eoherciniana y presentan estructuras decamétricas coincidentes con la dirección andina de la región. La tectónica de cobertura corresponde a la deformación andina que comprende varias fases. Cada una de las cuencas mesozoicas se ha deformado independientemente y muestran un estilo estructural característico. La deformación de la Cuenca Lancones se caracteriza por un plegamiento amplio, donde la megaestructura principal es el Sinclinorio de Lancones, acompañado por un fallamiento normal en bloques caóticos. La Cuenca de Ñaupe exhibe la deformación más intensa de la región, con desarrollo de estructuras alóctonas, destacándose dos fases de plegamiento: la primera de dirección N 45° O a N 10° O y la segunda, la más fuerte, con dirección que varía entre E-O A n 45° E. En esta segunda fase se ha producido una migración, hacia el norte, de todo el conjunto estructural, originándose un despegue de la cobertura mesozoica a partir del basamento metamórfico. La terminación septentrional de la Cuenca de Cajamarca ha sido afectada por un moderado plegamiento con ejes de tendencia general N-S y un fallamiento de empuje de alto ángulo hacia el este. El material Terciario tiene evidencias de un plegamiento suave y muestra un fallamiento dominantemente normal con bloques basculados. El plutonismo andino se ha desarrollado a lo largo de dos fajas longitudinales, una occidental y otra oriental, separadas por la Depresión de Huancabamba, siendo la litología dominante tonalita-granodiorita y, en segundo término, granito. Los plutones de la faja occidental conforman el Batolito de la Costa y demarcan la morfología de la Cordillera Occidental, parecen haberse emplazado en el Cretáceo superior. Los plutones de la faja oriental determinan la arquitectura de la Cordillera de Sallique e intruyen, en su mayor parte, a los Volcánicos Huancabamba y Porculla. Desde el punto de vista metalogénico, la región estudiada está caracterizada por la presencia de dos ambientes de mineralización: uno noroccidental, asociado a volcánicos marinos del Mesozoico, y otro oriental, donde la mineralización está vinculada al mecanismo continental Terciario. El primero guarda ciertas relaciones con los depósitos de tipo Kuroko y el yacimiento más importante, en esta región, es el de Tambo Grande que es un cuerpo lenticular de pirita con cantidades menores de Cu, Pb y Zn. A varios kilómetros alrededor existe una marcada ocurrencia de baritina, el segundo ambiente, las anomalías geoquímicas indican la presencia de la asociación cobre-molibdeno así como la ocurrencia, en menor cantidad de Pb, Zn, y Ag.
Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico - INGEMMET
85 p.



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