Please use this identifier to cite or link to this item: https://hdl.handle.net/20.500.12544/187
Geología de los cuadrángulos de Urubamba y Calca 27-r, 27-s – [Boletín A 65]
1996
Serie A, Carta Geológica Nacional; n° 65
Los Cuadrángulos de Urubamba y Calca abarcan parte de la Cordillera Oriental y de las Altiplanicies, los que constituyen dos dominios morfoestructurales, limitados por un Dominio Intermedio, que en parte corresponde al Valle del Vilcanota-Urubamba. En la Cordillera Oriental afloran rocas que van del Cámbrico hasta el Devónico, en el Altiplano rocas meso-cenozoicas, mientras que en el Dominio Intermedio rocas paleozoicas y meso-cenozoicas. Las rocas más antiguas corresponden a la Formación Ollantaytambo (Cámbrico), que parecen ser el resultado de la tectónica Brasilide. Le sigue discordantemente una serie conglomerádica de origen aluvial (Formación Verónica), atribuidos probablemente a efectos de movimientos precursores en la formación de la cuenca subsidente que albergó los sedimentos del Paleozoico Inferior y Medio: formaciones San José (Arenigiano-Llanvirniano), Sandia (Caradociano) y Zapla (Ashgiliano). La Formación Paucartambo sobreyace discordantemente, la mayoría de las veces, sobre el Caradociano, lo que explica una fuerte erosión al final del Ordoviciano. A finales del Devónico e inicios del Misisipiano la Tectónica Eoherciniana afecta las rocas del Paleozoico inferior, produciendo anticlinorios y sinclinorios plurikilométricos, NO-SE asociados a una esquistosidad de plano axial, y cabalgamientos con vergencia SO. Durante el Permo-Carbonífero un evento distensivo muy importante creó la cuenca Copacabana, estuvo controlada posiblemente por un alto estructural precursor del Umbral Cusco-Puno. Una tectónica distensiva y muy intensa, desarrollada durante el Permo-Triásico originó la individualización de la Cuenca Mitu. Esta cuenca que se encontraba limitada en su parte occidental por el Umbral Cusco-Puno, presentaba variaciones transversales de espesor muy importantes hacia el NE. Contemporáneamente, cuerpos graníticos son emplazados, posiblemente a través de las fallas normales entre el Dominio Intermedio y Cordillera Oriental. Durante el Kimmeridgiano? la depositación de la Formación Huambutío parece estar ligada a eventos tectónicos, diferenciando mejor el Umbral Cusco-Puno. El Neocomiano (Formación Huancané) corresponde a un período de calma tectónica y la sedimentación, principalmente fluvial, estuvo controlada por las variaciones eustáticas del mar. En el período comprendido entre el Albiano inferior (?) y el Turoniano (formaciones Paucarbamba, Maras y Ayavacas) se desarrolla una sedimentación marina poco profunda, donde las Calizas Yuncaypata o Ayavacas registran los efectos diacrónicos de la Fase Mochica de la margen peruana. El Coniaciano-Maastrichtiano (Formación Puquín), parece marcar débilmente efectos de los eventos tectónicos peruanos. La Formación Quilque (Paleoceno inferior) descansa en discordancia sobre la Formación Puquín (Coniaciano-Maestrichtiano), la que podría estar relacionada a la crisis tectónica del Cretácico superior-Paleoceno (Fase Laramiana). La discordancia entre la Formación Chilca (Paleoceno superior-Eoceno inferior?) y la Formación Quilque, podría corresponder a un efecto de la fase Inca 0 (»56 Ma). La Fase Tectónica Inca 1 (»42-26 Ma) parece manifestarse por un régimen compresivo que originó un frente tectónico, con posible vergencia al NE. Al frente de este elemento estructural se desarrolló la sedimentación del Grupo San Jerónimo (Eoceno medio-Oligoceno inferior). El juego de fallas de rumbo que controlaron en parte la sedimentación, parecen ser accidentes paleogeográficos pre-mesozoicos. El emplazamiento del borde Norte del Batolito Andahuaylas-Yauri parece también relacionado a fallas de rumbo que habrían jugado contemporaneamente al depósito del Grupo San Jerónimo. El plegamiento que sucede al Grupo San Jerónimo, el desarrollo de pliegues por flexión de falla, de vergencias NE y SO, y la posible reactivación de fallas de rumbo, estaría explicado por la crisis tectónica del Oligoceno superior (Fase Quechua 0, »28-26 Ma). Los cabalgamientos desarrollados en el Dominio Intermedio NE con una vergencia hacia el SE, posiblemente empezaron a desarrollarse durante esta crisis tectónica, y parecen prolongarse hasta la fase Quechua 3 (»7.6 Ma), manifestándose como un continuum de deformación. Es muy probable que esta crisis tectónica Quechua 1 (»17 Ma) se manifieste por el inicio de la sedimentación de la Formación Anta, la que estuvo controlada por una falla de carácter regional. La Fase Quechua 2 (»9.5 Ma) se manifiesta por un continuum de deformación que produce la propagación de los cabalgamientos ubicados en el Dominio Altiplánico. La Fase Quechua 3 (7-6 Ma) se caracteriza por la propagación de los frentes de corrimiento, y parece ser la actividad más importante que desplaza los cabalgamientos con vergencia SO del Dominio Intermedio NE. Igualmente parece haber reactivado las fallas de rumbo del Dominio Intermedio SO. La Fase Quechua 4 (»2.5 Ma) parece ser la responsable del plegamiento N30° que afecta las estructuras anteriores y produce fallas de rumbo N-S y NE-SO. Un sistema de fallas activas atraviesa la zona de estudio, debido a una extensión N-S, el sistema está caracterizado por escarpas pleistocenas y holocenas. Desde el punto de vista económico se han reconocido bastantes prospectos por minerales radioactivos de Cu, Pb, Ag, Zn y por mineralización aurífera en veta y placeres de oro.
Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico - INGEMMET
245 p.

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