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Geología de los cuadrángulos de Lomitas, Palpa, Nasca y Puquio 30-l, 30-m, 30-n, 30-ñ – [Boletín A 53]
1994
Serie A, Carta Geológica Nacional; nº 53
El área de estudio comprende parte de las regiones de la Costa y Cordillera Occidental de los departamentos de Ica y Ayacucho, respectivamente. Abarca una extensión aproximada de 12,200 km² de terrenos, de relieve plano a moderado en la franja costanera, a prominente en la región andina. Muestra altitudes variables entre 0 y 4,360 m.s.n.m. En la morfoestructura de los dominios costeros y andino se distinguen, sucesivamente, de Oeste a Este las siguientes unidades geomorfológicas: 1. Cordillera de la Costa; 2. Pampas Costaneras; 3. Depresión de Ica-Cuzco; 4. Estribaciones Andinas; 6. Altiplanicies, Altas Cumbres y 7. Valle Interandino de la Vertiente alta del río Acarí. La secuencia estratigráfica está constituida por unidades metamórficas, sedimentarias y volcánico-sedimentarias de ambientes marinos y continentales, con un rango cronológico comprendido entre el Precámbrico y el Cuaternario Reciente. Las unidades más antiguas se distribuyen en el borde costero y están representadas por gneises y esquistos de facies anfibolita que forman el Complejo Basal de la Costa del Precámbrico, los que a su vez se hallan cubiertos discordantemente por metasedimentos carbonático-clásticos de la Formación San Juan del Precámbrico-Paleozoico inferior. Las secuencias mesozoicas tienen edades comprendidas entre el Bajociano-Caloviano y el Albiano medio y están representadas por las Formaciones Monte Grande, Guaneros, Grupo Yura y Formaciones Copara y Portachuelo; las cuatro primeras, son de facies predominantemente volcánico-clásticas en el sector occidental del área, siendo equivalentes a facies de plataforma esencialmente clásticas que se encuentran en la zona oriental, donde el Grupo Yura constituye en gran parte su equivalente cronoestratigráfico. La Formación Portachuelo es de naturaleza carbonática e indica un período de quietud en la actividad volcánica, ha sido reconocida solamente en el lado occidental. Las unidades cenozoicas se desarrollaron en dos ámbitos paleogeográficos distintos en naturaleza y control estructural; el primero, en la región de la Costa, donde se produce la sedimentación marina de la Cuenca Pisco Este, con depósitos correspondientes a las Formaciones Paracas, Caballas, Pisco y Changuillo, de edad Eoceno superior-Cuaternario antiguo, seguidos de acumulaciones aluviales del piedemonte pacífico y depósitos eólicos del Pleistoceno y Reciente. El segundo, fue un régimen eminentemente continental, caracterizado, por una actividad magmática intensa que da origen en la región andina a las secuencias volcánico-clásticas de las Formaciones San Pedro, Puquio, Castrovirreyna, Grupo Nazca, Formación Caudalosa y Grupo Barroso. Las rocas ígneas intrusivas aflorantes en el área de estudio, son de dimensiones batolíticas cuya naturaleza composicional varía desde gabrodioritas hasta granitos y fueron emplazadas en dos períodos magmáticos diferentes e importantes; el primero, correspondiente al Batolito de San Nicolás, distribuído en el borde litoral y de edad Paleozoico inferior; y el segundo perteneciente al Batolito de la Costa, expuesto principalmente al frente andino y emplazado durante el Cretáceo Superior. Otras unidades intrusivas menores de naturaleza subvolcánica son el Complejo Bella Unión y la Andesita Tunga aflorantes al pie de las estribaciones y pequeños stocks de dacitas terciarias localizadas preferentemente en la zona andina. La expresión estructural del área fue originada por la superposición de numerosas fases tectónicas ocurridas desde el Precámbrico hasta el Cuaternario; ellas se agrupan en las deformaciones polifásicas que afectan el zócalo metamórfico de la Cordillera de la Costa (Tectónicas Precambrianas y Caledónica) y la Tectónica Andina, que deforma la cobertura mesozoica y cenozoica; esta última es la responsable de la estructura (plegamiento y fallamiento), levantamiento de edificio andino y configuración actual de la región. Desde el punto de vista geológico-minero el potencial de la región está dado por la pequeña minería que explota numerosos yacimientos metálicos en la vertiente pacífica de los cuadrángulos de Palpa y Nazca, los cuales están ubicados metalogénicamente en la Franja Cuprifera del Sur. En esta área se han explorado y desarrollado un total de 10 minas y 28 prospectos mineros, los cuales son depósitos filoneanos con menas principalmente de cobre, en otros pocos casos; los principales objetivos de explotación son el oro y plata. Aunque gran parte de estos yacimientos han sido teóricamente agotados, aún queda un potencial remanente por explorar y desarrollar. En la región de Puquio se encuentra el yacimiento vulcanogénico de San Juan de Lucanas que produce medianas proporciones de oro y plata; adyacente a éste, han sido reportados otros prospectos sujetos a evaluación. Los recursos no metálicos de la región son variados, entre ellos se distinguen materiales de construcción, materiales ornamentales, diatomitas y bentonitas.
Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico - INGEMMET
103 p.

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