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Geología de los cuadrángulos de Puerto Luz, Colorado, Laberinto, Puerto Maldonado, Quincemil, Masuco, Astillero y Reserva Tambopata 26-u, 26-v, 26-x, 26-y, 27-u, 27-v, 27-x, 27-y – [Boletin A 81]
1996
Serie A, Carta Geológica Nacional; n° 81
En el presente boletín se reporta los resultados del estudio geológico realizado en ocho cuadrángulos de la Carta Geológica Nacional ubicados en el departamento de Madre de Dios, parte Norte del departamento de Puno y parte Este del departamento del Cuzco (hojas de la Carta Nacional signadas como: Puerto Luz (26-u), Colorado (26-v), Laberinto (26-x), Puerto Maldonado (26-y), Quincemil (27-u), Masuco (27-v), Astillero (27-x) y Tambopata (27-y). Esta área tiene como principal cuenca al río Madre de Dios, el mismo que la atraviesa de Este a Oeste, teniendo como afluentes principales a los ríos Manú, Colorado, Inambari, Tambopata y Las Piedras. Esta área tiene gran importancia por la presencia de placeres auríferos, los mismos que constituyen numerosos yacimientos explotados desde épocas pasadas en forma artesanal. Las condiciones sedimentarias de la cuenca Madre de Dios hacen también de ella un área interesante para la prospección por petróleo. Geomorfológicamente se presentan tres unidades con rasgos bien definidos: la Cordillera Oriental, la Faja Subandina y el Llano de Madre de Dios. La primera de éllas con fuertes pendientes por donde discurren ríos torrentosos y rápidos, que bajan por la vertiente Oriental cortando a la Faja Subandina constituida por cerros y colinas menos elevados, donde se han acumulado depósitos de pie de monte. La Llanura de Madre de Dios es una peneplanicie por donde discurren los ríos con gran caudal y buen volumen de sedimentos, pero pausados y formando meandros. El marco geológico regional está conformado por rocas metamórficas, rocas sedimentarias y en menor proporción ígneas, conformando un cuadro estratigráfico que va desde el Paleozoico inferior hasta el Cuaternario. Las rocas más antiguas corresponden a un complejo metamórfico conformado por metavolcánicos, que incluyen anfibolitas e intrusivos (Complejo Iscaybamba), seguido discordantemente por rocas sedimentarias de origen marino tales como pizarras, lutitas, esquistos, areniscas, cuarcitas, etc, que conforman el Ordoviciano (Formaciones San José y Sandia), seguidas de un nivel turbidítico-glaciomarino (Formación San Gabán) y luego pizarras, esquistos y cuarcitas del Siluro Devoniano (Formación Ananea). El Mesozoico está representado por secuencias epicontinentales a marinas constituidas por areniscas cuarzosas y lutitas (Grupo Oriente); lutitas, limolitas rojizo violáceas, y areniscas cuarzo - feldespáticas (Formación Chonta), seguidas por areniscas cuarzosas gris blanquecinas (Formación Vivian). Estas son las unidades prospectables por hidrocarburos. El Cenozoico comprende a las Capas Rojas (Grupo Huayabamba) de origen continental, provenientes de ambientes fluviátiles y lacustrinos, constituidas por areniscas, lutitas y limolitas cubiertas por otra unidad de lutitas, limolitas y areniscas finas semiconsolidadas de color rojizo (Grupo Ipururo) que conforman el techo del Neógeno. El Cuaternario adquiere importancia por el contenido de oro aluvial, estando conformado por depósitos fluviátiles tales como gravas arenas limos y arcillas (Formación Madre de Dios), así como conglomerados y gravas que conforman depósitos torrenciales de pie de monte (Conglomerados Cancao y Masuco), todos ellos de edad pleistocénica. Sobre los depósitos pleistocénicos se tienen los depósitos recientes, conformados por gravas con clastos de diferentes tamaños y formas subredondeadas, así como arenas, limos y arcillas que conforman la sobrecarga. En los niveles de las gravas así como en los conglomerados es donde se concentra el oro. Es importante resaltar los paleomeandros abandonados, las terrazas y playas (point bar) por el contenido de oro detrítico. Tales rasgos se pueden apreciar bien en las imágenes de satélite. La fuente primaria del oro se encuentra en las rocas paleozoicas, levantadas en la Cordillera Oriental, de donde es transportado por los ríos que bajan a la cuenca formando un sistema fluvial dendrítico de pendiente pronunciada. Las concentraciones acumuladas en el pie de monte han sido retrabajadas y enriquecidas en la llanura por un sistema meandriforme, principalmente en las barras (point bars) . La explotación del oro aluvial está concentrada mayormente en sectores como Huepetuhe y Caychihue y en menor proporción en Puquiri y Puerto Carlos. Así mismo se tiene trabajos en muchos lugares a lo largo del río Madre de Dios, desde la desembocadura del río Colorado aguas abajo hasta Puerto Maldonado, y en el río Araza (área de Quincemil). El río Inambari es desde sus nacientes otro río que tiene gran importancia en la explotación de oro aluvial, encontrándose a lo largo de sus playas pequeños mineros que procesan el lavado de las arenas en forma artesanal. También son importantes en la búsqueda de placeres auríferos los ríos Nusiniscato, Malinowsky y Tambopata, donde también se ubican lavaderos en pequeña escala. A lo largo de los ríos mencionados y con el fin de evaluar el potencial minero del área se efectuaron algunos muestreos, especialmente en los lugares donde por las operaciones de explotación se conocía de ocurrencias auríferas. Así mismo, se hizo un estudio geofísico en Hueypetue, Caychihue, Puquiri y Puerto Carlos con el fin de conocer el espesor de la grava aurífera. Los métodos de explotación que se emplean son artesanales entre los cuales se tiene la utilización de palas, picos, carretillas y canaletas de madera, sin embargo en los últimos años se está intensificando los métodos mecanizados que consisten en el desbroce del material usando cargadores frontales, tractores y volquetes. También hay métodos como dragas de succión, consistentes en carancheras y chupaderas que se ubican generalmente en el mismo cauce de los ríos. Los rasgos geomorfológicos antes mencionados están relacionados a su vez a los patrones estructurales, revistiendo gran importancia para la concentración del oro detrítico. Las estructuras que conforman la Cordillera Oriental han sido delineadas por la Tectónica Hercínica, sobre la que se superpone la Tectónica Andina conformando plegamientos y fallamientos longitudinales de rumbo NOO - SEE, en el que resaltan las fallas inversas que ponen en contacto al Paleozoico con el Cretáceo. Otro sistema de fallamientos pero de menor rango lo constituyen las fallas transversales de rumbo NE-SO y E-O. Los plegamientos y fallamientos bien observados en la faja Subandina se van amenguando hacia la llanura de Madre de Dios la cual está conformada por una gran cobertura neocomiano-cuaternaria, debajo de la cual las unidades cretáceas tendrían las condiciones favorables para el entrampamiento de petróleo. La nomenclatura usada para las unidades estratigráficas es la conocida en los trabajos regionales y locales a lo largo de toda la Cuenca Oriental, desde el río Marañón hasta el río Madre de Dios. La evolución geológica ha sido deducida de las características físicas y químicas de sus rocas, los fósiles que contienen, así como de la geometría de sus estructuras, siendo sus episodios descritos en el ítem de Geología Histórica. Los eventos del Neógeno y Cuaternario son de gran importancia para el área, por que a ellos está relacionado el movimiento y la concentración del oro detrítico.
Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico - INGEMMET
189 p.



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